lunes, 3 de marzo de 2014

La gran estafa

Trajes de corte impecable, joyas las justas, gris marengo, corbata a juego, zapatos limpios, cómodos y poco usados, molde de cara, mueca estudiada, sonrisa apretada, dientes.

Comienza el desfile tan aburrido, tan visto, tan obsoleto, tan admirado por muchos, ellos mismos y algunos otros, no tantos, los justos.

Choque de manos, miradas oportunas, cámaras preparadas, perfil derecho, perfil izquierdo, cada uno el suyo, después de aprenderlo frente al espejo, guiños.

Camas grandes, almohadas de plumas, sábanas limpias, nuevas, recién planchadas, perfume y champú y crema hidratante en la basura, o en la maleta, moqueta, césped recién plantado, sin cagadas de perro, papeleras cegadas, cámaras, ojos que miran todo, caras tapadas.

Suena la campana, barriga llena, asiento mullido, calefacción a tope, envoltorio de arte. Un caramelo.

Clap, clap, clap.
Estribillo.
Bla, bla, bla. Traductor simultáneo. Bla, bla, bla.
Contenido
Estribillo
Estribillo
Estribillo

La plaza está llena, todos juntos, tan distintos y tan iguales, hermanos de juego, colegas, en la arena bajan la ceja, al anochecer brindan en el camerino. Ebrios de gloria.

Fuera, el resto, tan tonto piensan, tan poco maduro se dicen, sin cara, sin nombre, sin nada.



Exposición "Expertos" en La Taller. Hace un año